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Since 1732, the Redemptorists — a congregation of missionary priests and brothers — have followed in Jesus’ footsteps, preaching the Word and serving the poor and most abandoned.
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Thursday

Lent, day 2: Thursday after Ash Wednesday

Deuteronomy 30:15-20; Psalm 1; Luke 9:22-25

“If anyone wishes to come after me, he must deny himself and take up his cross daily and follow me” (Luke 9:23). What does this really mean? First of all, when Jesus spoke about his cross, he had not yet been crucified, so he could not have been referring to the cross on which he was eventually nailed.

Second, Jesus says we should carry our cross daily. But he didn’t carry that wooden cross daily. He carried it at the end of his life for a few hours.

So he must have been speaking about another kind of cross: things like sin and injustice; like the woman brought to him who had been caught in the act of adultery; like broken relationships, bribery, neglect, and violence.

These are the kinds of crosses we carry on a daily basis. If we are willing to take up these crosses and fight for justice and peace, our witness will lead to another kind of cross: martyrdom or witness. And this cross will be the crossroads to new life, both here and eternally.

Father Ed Faliskie, C.Ss.R.
Ephrata, Pa.


7 de marzo, jueves después del Miércoles de ceniza

Deuteronomio 30:15-20; Salmo 1; Lucas 9:22-25

“Si alguno quiere acompañarme, que no se busque a sí mismo, que tome su cruz de cada día y me siga” (Lucas 9:23). ¿Qué significa esto realmente? En primer lugar, cuando Jesús habló sobre su cruz, aún no había sido crucificado, por lo que no podía haber estado refiriéndose a la cruz en la cual fue finalmente clavado.

En segundo lugar, Jesús dice que deberíamos cargar con nuestra cruz a diario, pero él no cargó con esa cruz de madera a diario. Cargó con ella al final de su vida durante unas horas, por lo que debe haber estado hablando de otra clase de cruz: cosas como el pecado y la injusticia; como la mujer que le trajeron y que había sido pillada en acto de adulterio; como las relaciones rotas, el soborno, la negligencia y la violencia.

Estas son las clases de cruces que cargamos a diario. Si estamos dispuestos a tomar estas cruces y luchar por la justicia y la paz, nuestro testimonio dará lugar a otra clase de cruz: el martirio o el testimonio. Y esta cruz será la encrucijada hacia una nueva vida, aquí y en la eternidad.

Padre Ed Faliskie, C.Ss.R.
Ephrata, Pa.

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