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Since 1732, the Redemptorists — a congregation of missionary priests and brothers — have followed in Jesus’ footsteps, preaching the Word and serving the poor and most abandoned.
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Saturday

Holy Saturday: Easter Vigil

Then they returned from the tomb and announced all these things to the eleven and to all the others. . . . but their story seemed like nonsense, and they did not believe them.     —Luke 24:9, 11

You never know how much you really believe anything until its truth or falsehood becomes a matter of life and death. It is easy to say you believe a rope to be strong as long as you are merely using it to cord a box. But suppose you had to hang by that rope over a precipice. Wouldn’t you then first discover how much you really trusted it?     —C. S. Lewis

Do you truly believe in the story told by the faithful women that first Easter Sunday? No, I mean do you truly believe their story of the resurrection of Jesus Christ? Not that this belief becomes a matter of life and death—but it becomes a matter of how you live your life.

The belief that Jesus Christ is no longer a prisoner of the tomb must change our lives. We have gone through these 40 days of Lent in an attempt to “put on Christ,” to repent and change our ways. The message we hear in the Gospel of Luke is one that means we have to continue to change our ways.

Our changing of our hearts cannot end simply because we have made it through the journey of Lent. Easter Sunday is not the end of our new life but the beginning of a new day.

People may tell us we are too set in our ways to change. If Lent and Easter Sunday teach us anything, it is that we should always be open to change. If we accept the belief that Jesus is risen, we have no choice but to change.

Jesus alive and in our midst calls us to be better people: to love our enemies; to care for the stranger, the hungry, the homeless; to welcome those seeking comfort and a new homeland. Some may not believe this can be done—but the message of the faithful women today is that it must be done.

Do not be afraid, but go forth into the world to live a new life that shows the world Our Lord has conquered sin and death. He is alive!

Not to live these coming days of the Easter season as a new disciple of the Lord means we don’t believe the women’s story. Belief in the resurrection becomes a matter of how we live our lives. May we live in the light of the Risen Christ.

May the Risen Redeemer shine on each one of us and our families this glorious Easter day and for the rest of our lives.

Provincial Superior Father Paul Borowski, C.Ss.R.
Brooklyn, N.Y.


20 de abril, sábado Santo

Cuando regresaron del sepulcro, las mujeres anunciaron todas estas cosas a los Once y a todos los demás. . . . pero todas estas palabras les parecían desvaríos y no les creían.     —Lucas 24:9, 11

Nunca sabes cuánto crees realmente en algo hasta que su verdad o su falsedad se convierte en una cuestión de vida o muerte. Es fácil decir que crees que una cuerda es fuerte si únicamente la estás usando para atar una caja. Pero supón que tuvieras que colgar de esa cuerda por un precipicio. ¿No descubrirías primero cuánto realmente confiabas en él?     —C. S. Lewis

¿Crees de verdad en la historia contada por las mujeres fieles ese primer Domingo de Pascua? ¿Crees realmente su historia de la resurrección de Jesucristo? Esta creencia no es una cuestión de vida o muerte, sino una cuestión de cómo vives tu vida.

La creencia de que Jesucristo ya no es prisionero del sepulcro debe cambiar nuestras vidas. Hemos pasado por estos 40 días de Cuaresma en un intento de “adoptar a Cristo”, de arrepentirnos y de cambiar nuestra forma de ser. El mensaje que escuchamos en el Evangelio de Lucas significa que tenemos que continuar cambiando nuestra forma de ser.

Cambiar nuestro corazón no es algo que deba terminar simplemente porque hayamos llegado al final de la Cuaresma. El Domingo de Pascua no es el final de nuestra vida, sino el comienzo de un nuevo día.

La gente puede decirnos que somos demasiado obstinados para cambiar. Si la Cuaresma y el Domingo de Pascua nos enseñan algo, es que debemos estar siempre abiertos al cambio. Si aceptamos la creencia de que Jesús ha resucitado, no tenemos otra opción que cambiar.

Jesús está vivo entre nosotros, y nos hace un llamamiento para que seamos personas mejores: que amemos a nuestros enemigos; que cuidemos de los extraños, los hambrientos y los desamparados; que demos la bienvenida a aquellos que buscan consuelo y un nuevo hogar. Algunos pueden no creerse que esto se puede hacer—pero el mensaje de las mujeres fieles hoy es que debe hacerse.

No tengas miedo, sino que vete a vivir una nueva vida que muestre el mundo que Nuestro Señor ha conquistado el pecado y la muerte. ¡Está vivo!

No vivir estos próximos días del tiempo de Pascua como un nuevo discípulo del Señor significa que no creemos lo que vieron las mujeres. Creer en la resurrección se convierte en una cuestión de cómo vivimos nuestras vidas. Vivamos bajo la luz de Cristo resucitado.

Que el Redentor Resucitado brille en cada uno de nosotros y nuestras familias en este glorioso día de Pascua y durante el resto de nuestras vidas.

Superior Provincial Padre Paul Borowski, C.Ss.R.
Brooklyn, N.Y.